Pueblos en Pie
Perú
Inician la producción de Seda de los Andes tras una ancestral ceremonia | Inician la producción de Seda de los Andes tras una ancestral ceremonia |
|
|
|
| Escrito por ARGENPRESS.info | |
| miércoles, 23 de junio de 2010 | |
|
23-06-2010. Productores de una comunidad indígena de Lucanas, la reserva natural de vicuña más grande del mundo en el sur de Perú, revivieron el último fin de semana la ancestral ceremonia del Chaccu Nacional, el inicio de la esquila y cosecha de esta lana, también llamada la Seda de los Andes. En Pampa de Galeras, como se conoce esta región de páramos de clima frío y seco a unos 3,800 y 4,200 metros sobre el nivel del mar, habitan en estado salvaje unos 17 mil de los 200 mil ejemplares de este camélido andino o Vicugna vicugna. Pampa Galeras es una planicie cercada de unas 6.500 hectáreas con ondulaciones suaves, valles y quebradas cubiertas de pajonales, principalmente el ichu, y una temperatura anual media de 7,9°C, que con frecuencia desciende hasta los 3°C. Durante el día predomina sin embargo un sol brillante que ilumina el pajonal y las colinas verde otoñales, que se recortan en un cielo turquesa sin una sola nube. El último fin de semana tuvo lugar en este sitio la denominada Chaccu Nacional, una ancestral ceremonia andina cuyos orígenes anteceden al Imperio Inca para la esquila y cosecha de la fina lana de vicuña, altamente apreciada en los mercados internacionales. "Perú es el único país andino que preserva esta tradición ancestral", destacó el director de Competitividad Agraria del Ministerio de Agricultura, Manuel Noriega Toledo. La fibra de este animal es considerada la más fina del mundo, lo que le ha ganado incluso el título de la Seda de Los Andes. En Perú, esta lana registra precios por kilo que oscilan entre los 420 y los 650 dólares, pero también esta seda es altamente apreciada para la confección de prendas de lujo en los mercados internacionales. Pampa Galeras es parte del territorio de la comunidad campesina de Lucanas (unas 18 mil hectáreas), en el distrito y provincia de igual nombre, del departamento de Ayacucho, al sur del país. Hasta 1964 la población de vicuñas del Perú apenas alcanzaba los 5.000 individuos como consecuencia de la caza furtiva en busca del vellón. Ante ello, el gobierno peruano y los comuneros de Lucanas acordaron ese año una alianza para preservar esta especie que, junto con el guanaco, son los camélidos andinos en estado salvaje. La llama y la alpaca están domesticadas. Al cabo de un tiempo y de serios esfuerzos, que incluyeron un activo papel de los campesinos para el cuidado y protección de la especie conforme a las tradiciones ancestrales, el programa dio sus frutos, lo que alentó y benefició a comuneros de la zona. El Chaccu es como se conoce a la cacería de la vicuña, una actividad que involucra a cientos de productores que forman un enorme cerco humano con el propósito de rodear a las manadas y conducirlas a "El embudo", una especie de cuello de botella que culmina en un gran espacio circular y plano, cercado con mallas, donde se hace el esquilado o corte de la lana. El arreo de las vicuñas se prolonga de tres a cuatro horas y recorre entre 8 y 12 kilómetros antes de reunir una cantidad razonable de presas. Ceremonia inca El XVIII Chaccu de Pampa Galeras comenzó el último sábado a media mañana a unos 11 kilómetros del sitio del esquilado. Casi tres horas más tarde, aparecieron al fondo del páramo las primeras vicuñas, animales de gran agilidad y energía. Los productores de lana saben que las vicuñas pueden en cosa de segundos burlar el cerco a gran velocidad. Con frecuencia, cientos de estas vicuñas rebasan el cerco humano, lo que obliga a los comuneros a reponer todo el extenuante trabajo. La ceremonia del Chacchu se escenifica en Pampa Galeras con base en la tradición Inca. Allí, es emplazado un pedestal de piedra que se eleva dos metros en el centro del área circular donde se procederá a la esquila. Esta vez, unas mil vicuñas ingresaron al redil circular, donde también entraron dos zorros, los depredadores naturales del grácil camélido andino, que antes que pavor causaron tímidas sonrisas entre los visitantes, que se conmueven por la angustia con que el animal busca salir de la trampa, que siempre ceden los propios campesinos. En medio de la escena retumba de manera repentina la voz honda y grave de los pututos, o caracoles marinos para anunciar la cercanía del Inca o hijo del Sol. Una decena de indígenas lleva el anda de oro donde el emperador Inca, adornado de oro y plata, hace su ingreso. Otra decena de indios traslada a la reina, la principal esposa del Inca que es desplazada en un anda de plata. Rodeado de los sacerdotes y por su esposa, el Inca se dirige a su pueblo desde el pedestal de honor. Agradece al dios Sol en idioma quechua por fructificar los campos, los vientres de las vicuñas con nuevos nacimientos y expresa su gratitud por la lana, con la que sus súbditos confeccionan sus vestidos. Al término, el Inca recuerda a su pueblo las tres máximas andinas: Ama Lluya, Ama Sua, Ama Quella (no seas mentiroso, no seas ladrón, no seas ocioso), y concede permiso para el inicio de la esquila. Guerreros y danzantes (escolares de Lucanas con atuendos Inca) ejecutan coreografías diversas, mientras que a los pututos se suman las quenas andinas y los tambores. En tanto, las nerviosas vicuñas corren de un lado a otro y algunas dan cabezazos a las suaves mallas. De inmediato, dos comuneros inician la primera esquila al tomar de las patas a una vicuña adulta, cuyo cuerpo, que se agita frenético, estiran lo más posible. El corte de la fibra toma apenas cuatro minutos. Las vicuñas enfermas, en gestación o con fibras aún cortas, son descartadas por los comuneros. Una vicuña adulta rinde 200 gramos de "fibra sucia", que aún tiene las impurezas del campo. El pastor, solemnemente, hace una bola con la lana recién cortada y la entrega al Inca, quien la eleva hacia el Sol en señal del primer vellón del chaccu y del inicio de cientos de cortes de lana. Entonces suenan los pututos y se reanuda la danza. Una vez terminada la escenificación, el Inca y su esposa abandonan el centro ceremonial. La ceremonia culminó con los discursos del alcalde del distrito de Lucanas, el presidente regional de Ayacucho, el representante del Ministerio de Agricultura, Manuel Noriega, y el presidente de la comunidad campesina, José Sarmiento. Predescerdado y descerdado Los comuneros guardan los vellones en costales de cien kilos cada uno para llevarlos al taller de la comunidad, donde unas tres decenas de campesinas especializadas inician el exhaustivo trabajo del predescerdado, o eliminación de las impurezas más visibles y palpables y siguen el descerdado o una limpieza todavía más minuciosa. La comunidad indígena de Lucanas comercia la fibra predescerdada en 420 dólares por kilo a la empresa italiana Loro Piana. Sobre este comercio, el presidente de la comunidad indígena de Lucanas, José Sarmiento, refirió que por cada kilo de vellón hay una merma de casi el 10 por ciento. "El vellón descerdado lo hemos estado vendiendo a la empresa Inka Alpaca a 650 dólares por kilo", señala Sarmiento, quien lamenta sin embargo que pierdan dinero por hacer este trabajo. "Perdemos un promedio de 140 dólares por cada kilo. El trabajo es muy difícil, las señoras demoran a veces un mes y medio en descerdar un kilo de fibra", aseveró. El trabajo de predescerdado y descerdado se cobra a destajo, con una tarifa por kilo de 120 a 125 dólares que se paga a las mujeres de la comunidad. Hoy día, Perú es el mayor productor mundial de fibra de vicuña con una producción anual de seis toneladas, de las cuales 3 se originan en la región altoandina de Ayacucho. Sólo la comunidad de Lucanas produce 1.2 toneladas al año, según cifras del Ministerio de Agricultura peruano. El ministerio de Agricultura de Perú capacita y facilitando créditos del estatal Banco Agrario (Agrobanco) a los campesinos con el propósito de elevar su capacidad competitiva. |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|