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Contra el Referendo reeleccionista PDF Imprimir E-Mail
Escrito por El Cachicamo   
miércoles, 21 de octubre de 2009

21-10-09. Esto dijo el armadillo gritando en la manifestación para derrotar al referendo impulsemos la abstención. 

 

 

 

Como una verdadera peste contra el movimiento popular y en especial contra cualquier opción de cambio y de paz en Colombia, se levanta la segunda reelección de Uribe o su tercera presidencia. Es igualmente un taco de dinamita lanzado al centro de los vientos de soberanía, continente y futuro que se despliegan en la región latinoamericana. Tenemos que jugárnosla toda para impedir que salga adelante el referendo que lo habilita nuevamente como candidato. Esa es la primera batalla a librar antes del proceso electoral mismo o como parte de este y en general de la lucha popular en Colombia. Hay que derrotar el referendo reeleccionista. Para ello hay que trabajar duro, con audacia y confianza en las propias posibilidades del movimiento popular.

Para votar en contra, no votar:

El gobierno logró que el Congreso aprobase la opción de una segunda reelección. Está pendiente el fallo de la Corte constitucional. Se dice que allí el gobierno tiene las mayorías. Una vez ésta le dé el visto bueno, es obligatorio, convocar a un Referendo que aprobaría o negaría que Uribe pueda presentarse a una segunda reelección. Pero para que este referendo sea válido, se requiere que participe al menos el 30% del censo electoral. Lo que equivale aproximadamente a 7.2 millones de votantes, según el último censo electoral.

Por tanto, la mejor opción, para derrotar el referendo y la misma reelección, es convocar a la gente a no votar y así invalidar el referendo, para que no pueda obtener la votación mínima requerida para su validez. No votar, es votar en contra. Votar facilita que se logre el número de votos requeridos para aprobarlo. El gobierno ya tiene asegurada la votación mayoritaria por el si. Pero no el número de votos necesarios para hacer válido el referendo. Por tanto, el camino para rechazar la reelección, es conseguir que la gente no vote. Esto hay que explicárselo muy bien a la gente. Es mucho más efectivo en este caso, no votar que votar en contra. La abstención es la forma para derrotar la reelección.

Frente muy amplio

Hay diversos sectores, posiciones e intereses que se oponen a la reelección y al referendo reeleccionista. No es sólo la insurgencia, la izquierda, las organizaciones sociales o sectores de centro. No, también se opone el partido liberal y sectores minoritarios de las mismas clases dominantes. Juegan diversos intereses.

Si bien, el grueso de las la clase dominante, busca la tercera presidencia de Uribe y la continuidad de la seguridad democrática y del régimen de terror que se ha agudizado con Uribe, hay sectores minoritarios que piensan que una tercera reelección de Uribe es una bomba de tiempo, que con la polarización que ha creado puede propiciar un levantamiento popular que dé al traste con el régimen y sus intereses.

El Partido liberal quiere jugar de nuevo para la presidencia. Representa intereses oligárquicos diferentes a quienes más se han beneficiado con el modelo económico y político de la seguridad democrática. El país está polarizado frente a una segunda reelección y hay importantes franjas de opinión que se oponen a esta de manera fascista de gobernar. No todos ellos simpatizan con la izquierda ni con el movimiento popular.

Esta situación hay que aprovecharla. Es oportuna y especial para una amplia agitación política, para una lucha política de masas y de opinión, para llegarle con cobertura a la gente y a la opinión, junto con muchos otros y con menos posibilidades de estigmatización y persecución. Eso hace más difícil que nos aíslen. Por eso, es necesario contribuir a una amplia confluencia, a un frente o a un esfuerzo conjunto muy amplio, con todas las fuerzas que se opongan a la reelección. Esto le da cobertura a las posiciones más populares y alternativas, agranda la voz y el grito contra la reelección y hace más fuerte y receptiva la oposición a la misma. Por eso, estamos, en este caso por la más amplia alianza contra la reelección y el referendo reeleccionista.

Nuestro mensaje

A la vez que se contribuye y se participa en una alianza muy amplia, hay que cualificar el mensaje que le vamos a entregar a la gente, el contenido de la agitación a desarrollar. En esa amplia alianza, tenemos un perfil, una personalidad, unos contenidos a desarrollar. No estamos con el discurso de otros, no estamos diluidos ni despersonalizados.

Nos oponemos a un nuevo mandato de Uribe porque estamos por un cambio de fondo en el país. Por una régimen de democracia, por un proyecto de nación y soberanía, por otro modelo económico, por una mejor redistribución de la riqueza, por la solución política y la paz, por la integración latinoamericana, por preservar el medio ambiente, etc.
Estamos en contra de la reelección, porque estamos en contra del régimen de seguridad democrática, de la entrega a los Estados Unidos, de las bases militares gringas en el territorio nacional, de la agresión a los otros países del continente, del modelo neoliberal, del terrorismo de Estado y del paramilitarismo, de las privatizaciones, de la entrega de los recursos a las multinacionales, del despojo y demás.

Todo ello ha de ser el contenido de nuestro discurso y de nuestra agitación y no las disertaciones abstractas sobre la democracia, la rotación de la presidencia, el cambio de personas, etc. No será entonces el discurso de otros. Sino el propio. Lo que marca nuestra personalidad en esa alianza. Son las ideas que vamos a agitar, lo que ayudará a que nuevos sectores ganen en conciencia y organización, lo que nos permitirá nuevos trabajos y lo que generará acumulación.

De esa coyuntura, el movimiento popular habrá de salir más fuerte y las opciones de cambio habrán de tener un mayor respaldo y legitimidad. Hacia allá habrá que enfocar los esfuerzos. Hay que aprovechar la coyuntura, el ambiente que se crea, la amplitud de las fuerzas y tendencias antireelecionistas, para llegarle a nuevos sectores, para abrir contactos, nuevas relaciones, nuevos trabajos y a la vez para consolidar y potenciar lo más cercano.

Octubre y la lucha contra la reelección

Estamos ad-portas de las jornadas de Octubre unas promovidas por la Minga, otras por la Cumbre Social y la Gran Coalición. A meterle con todo, a empeñar el máximo de esfuerzos, a sembrar, a contribuir a la tendencia hacia un nuevo ascenso de la lucha de masas. Esas jornadas, son también espacios de lucha contra la reelección, por un nuevo gobierno y por cambios de fondo en el país. Las jornadas de octubre, no son ajenas o algo separado a la lucha contra la reelección y contra el referendo reeleccionista. Por el contrario, un éxito de estas jornadas, le dará más fuerza a las tendencias antirreleccionistas y en general a las opciones de cambio en el país. Ojalá esto lo entendieran también los que sólo miran y atienden el aspecto electoral. Luchar contra la reelección es también comprometerse con las tareas, las movilizaciones y las luchas que se vienen trabajando para Octubre.

Días mejores están por venir

Un avance en las jornadas de lucha de Octubre y una derrota del gobierno en el referendo, le darían mucho aliento, ánimo, confianza y perspectiva, a las fuerzas alternativas en el país.

Colombia no será una excepción frente a los caminos y los vientos que recorren el Continente. El gobierno oligárquico de Colombia, ha empezado a tener nuevas dificultades. Su gobernabilidad no es la misma de hace unos años. Ya hay fracturas en el Bloque Uribista y tendencias más activas en la lucha de masas.

La instalación de las bases norteamericanas en el país, rebozó la copa y ha generado una nueva coyuntura continental. Hoy en este contexto, se identifica al gobierno colombiano, como un gobierno de guerra, como el Israel latinoamericano, como un gobierno que no está por la paz interna ni por la del continente, como un gobierno agresor, como el peón del Imperio frente a lucha de los pueblos latinoamericanos por su autodeterminación y por la justicia social.

No estamos solos. Hoy nuestras luchas coinciden con la de varios gobiernos latinoamericanos que claman por salidas de paz y de cambio en Colombia. Son nuestros amigos. Están enfrentados al régimen colombiano. En ese conflicto, nunca estaremos del lado de la oligarquía colombiana ni nos dejaremos arrastrar por falsos patrioterismos que sólo le sirve al imperio y a la oligarquía. Nunca estaremos contra los pueblos ni contra la perspectiva de nación y continente.

 
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